Por Piero Angulo Salguero
El cine ha contribuido a la memoria nacional como una constante en las últimas décadas. Así lo demuestran las dos películas peruanas que hemos escogido en esta oportunidad: “Magallanes” (2015) y “La pena máxima” (2022). En ambas, existen personajes ficticios inspirados en hechos reales. Las dos historias comparten el mismo asedio autoritario donde las principales víctimas son los ciudadanos. “Magallanes”, estrenada 9 años antes de que su director, Salvador del Solar, fuera presidente del Consejo de Ministros, y, “La pena máxima”, dirigida por el francés Michel Gómez, quien lleva más de 40 años en el Perú haciendo producciones audiovisuales. Ambos directores presentan miradas y formas distintas de hacer cine, aunque comparten un mismo objetivo: no olvidar la impunidad que asoló al país el siglo pasado.
Magallanes (Salvador del Solar, 2015)
La vida de Magallanes cambia repentinamente cuando Celina sube a su taxi y le recuerda su pasado cuando era militar hace 20 años en Ayacucho. Magallanes además de taxista también es enfermero de quien había sido su coronel durante el conflicto armado interno. Desde el encuentro con Celina, Magallanes hará todo lo posible para redimir sus acciones de abuso de poder y discriminación, secuelas que padecieron miles de peruanas y peruanos durante las décadas cruentas de los 80 y 90, entre la espada y la pared, entre los grupos subversivos y el Estado.
La pena máxima (Michel Gómez, 2022)
Durante el mundial de Argentina 78, Chacaltana, un trabajador del Poder Judicial, recibe la tarea de inspeccionar un cadáver a orillas del río Rímac en el Callao. Este evento lo lleva a desentrañar una operación secreta liderada por los gobiernos militares de Sudamérica durante los 70: El Plan Cóndor. Las desapariciones de personas en el continente también existieron antes del conflicto armado interno y esta película, basada en el libro homónimo del escritor Santiago Roncagliolo, captura la desesperación detrás de la injusticia de estos hechos.
