El pasado 20 de junio se realizó una ceremonia de conmemoración en El Ojo que llora por el 40 aniversario de la desaparición forzada de Teófilo Rímac Capcha, profesor, dirigente sindical minero y campesino desaparecido en 1986. La actividad reunió a familiares, representantes de organizaciones de derechos humanos y personas comprometidas con la construcción de memoria sobre los hechos ocurridos durante el periodo de violencia y retención política en el Perú.
El encuentro tuvo como objetivo recordar la vida, trayectoria y lucha de Teófilo Rímac, así como reafirmar el pedido de sus familiares por la verdad, justicia y esclarecimiento sobre su detención arbitraria y posterior desaparición. Durante la ceremonia se realizaron actos simbólicos de homenaje y se compartieron reflexiones sobre la importancia de mantener presentes las historias de las víctimas y sus familias.
“40 años buscando justicia, 40 años buscando su cuerpo para darle un entierro digno, para velarlo según nuestras costumbres y tradiciones, según tiene pensado la familia […] para luego iniciar el proceso de duelo. Porque nosotros, hasta la fecha, no lo hemos iniciado”, expresa Doris Caqui, viuda de Teófilo Rímac Capcha.

Teófilo fue un profesor y dirigente social vinculado a las comunidades campesinas y al movimiento sindical minero de Pasco. Su trabajo estuvo relacionado con la defensa de los derechos laborales y las demandas de los trabajadores y pobladores de la zona. En un contexto marcado por la violencia armada y la militarización de distintas regiones del país, su desaparición se convirtió en uno de los casos que evidencian las graves afectaciones a los derechos humanos ocurridas durante esos años.
El 23 de junio de 1986, Rímac Capcha fue capturado por efectivos militares en su vivienda ubicada en San Juan Pampa, Cerro de Pasco. Luego de su traslado al Cuartel Militar de Carmen Chico, su familia perdió todo contacto con él y hasta la actualidad continúa la búsqueda de respuestas sobre su paradero. Su caso forma parte de las historias de desaparición forzada que dejaron profundas consecuencias en miles de familias peruanas.
Durante la ceremonia, Doris Caqui, viuda de Teófilo y madre de sus hijos, compartió su testimonio y recordó los años de búsqueda que ha enfrentado junto a su familia. Su presencia representa la persistencia de quienes, pese al paso del tiempo, continúan exigiendo que las desapariciones forzadas no queden en el olvido y que las víctimas sean reconocidas desde sus historias personales y familiares.
“Recordar a Teófilo también es recordar a un hermano más del pueblo, porque Teófilo no viene de altas alcurnias. Teófilo se forjó en la capital minera más alta del mundo”, dijo Doris Caqui. Su testimonio permitió visibilizar el impacto que tiene una desaparición forzada no solo en la persona afectada, sino también en quienes quedan detrás y atraviesan décadas de incertidumbre.

El caso de Teófilo Rímac forma parte de la memoria colectiva sobre el periodo de violencia política en el Perú. Los espacios de memoria, como El Ojo que llora, cumplen un rol fundamental al permitir que estas historias sean conocidas por nuevas generaciones y al promover una reflexión sobre la importancia de garantizar que hechos similares no vuelvan a repetirse.
La ceremonia también permitió reconocer la labor de familiares y organizaciones que durante años han acompañado procesos de búsqueda, documentación y exigencia de justicia. Estos esfuerzos han contribuido a que los casos de desaparición forzada sean investigados y recordados como parte de una historia que involucra responsabilidades y afectaciones que aún tienen consecuencias en el presente.
A través de este homenaje, familiares y asistentes reafirmaron la necesidad de seguir construyendo una memoria basada en la dignidad de las víctimas y en el reconocimiento de sus historias. Recordar a Teófilo Rímac no solo implica mirar hacia el pasado, sino también reflexionar sobre los desafíos actuales para la defensa de los derechos humanos en el país.
Para conocer más sobre la historia de Teófilo Rímac Capcha, el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM) publicó el documento “Narradores de Memorias 7: Teófilo, tu irreparable ausencia”, donde se recoge parte de su historia y el testimonio de Doris Caqui, como un aporte a la preservación de la memoria sobre este caso.
